Luego de la conmoción que generó la aparición sin vida del sacerdote Juan Viroche, los habitantes de la localidad tucumana de Ingenio La Florida despidieron masivamente los restos del cura con aplausos y pedidos de justicia. Una multitud se congregó en la puerta de la iglesia Nuestra Señora del Carmen para presenciar la misa en la que fue velado el religioso.
Al grito de «justicia, justicia», los vecinos de la zona resaltaron la tarea pastoral de Viroche y mostraron su disconformidad con los resultados de la autopsia, que dictaminaron que la muerte sería por suicidio.
Los vecinos se mostraron indignados y aseguraron que las denuncias contra el narcotráfico que realizó el cura en reiteradas oportunidades, están íntimamente ligadas a su muerte.
La misa fue oficiada por el arzobispo Alfredo Zecca, quien estuvo acompañado por el obispo de Concepción, José María Rossi, y por el cardenal Luis Villalba.
Minutos antes de comenzar la celebración religiosa, Zecca les confió a los medios locales que el padre Viroche lo había ido a ver hace ocho días para confesarle que quería irse de la parroquia. «Quiero irme porque estoy amenazado», aseguró el arzobispo que le dijo el cura algunos días antes de aparecer ahorcado.
Según relató Zecca, el último viernes Viroche le llevó la renuncia al Arzobispado, por lo que ya se había comunicado con otro sacerdote para que se hiciera cargo de la iglesia. Seis días después, Viroche apareció ahorcado en una habitación de la parroquia donde vivía.