El gobernador de Buenos Aires evitó vincular el asesinato de la niña con la discusión sobre la edad de imputabilidad. Sus declaraciones generaron críticas y reacciones en el ámbito político y social.
El asesinato de Kim Gómez, la niña de 7 años que murió tras ser arrollada por delincuentes en La Plata, puso en el centro del debate la discusión sobre la baja de la edad de imputabilidad. Sin embargo, el gobernador Axel Kicillof minimizó la relación entre el crimen y esta problemática, asegurando que “no es un caso para debatir la imputabilidad de los menores”.
En una conferencia de prensa, el mandatario calificó el hecho como “trágico y espantoso”, pero evitó relacionarlo con un posible cambio en las leyes penales. “Nos tiene conmovidos, con angustia, dolor y tristeza”, afirmó, agregando que “la primera respuesta del Estado debe ser el acompañamiento a la familia”.
Las declaraciones de Kicillof generaron una fuerte polémica, con sectores de la oposición exigiendo endurecer las penas para los menores que cometan delitos graves. Mientras tanto, la investigación sigue en curso para dar con los responsables del crimen que conmocionó a La Plata y al país.